viernes, 8 de abril de 2011

Ahora sé lo que hacer, pero de tu mano.

Que la verdad suspire en el amanecer,
pero que sea un amanecer temprano,
que baile con el Sol, que cante por la mañana,
que llore por la tarde.
Que la felicidad no sea un cuento escrito con una mano mojada.
Que esta tarde el Sol no se vaya,
que los lloros no vengan hasta mañna,
y que mañana no llegue nunca.

Que hoy voy a buscar la felicidad,
hoy voy a sonreír y a llorar por tu presencia.
Que las brujas se queden en su lugar,
que no nos toquen, que no se acerquen.

Diez números azules lo intentaron.
Diez números azules no lo consiguieron.
Corazones envidiosos de máromol lo intentaron,
corazones envidiosos de m´rmol no lo consiguieron.
Tan sólo nosotras mismas, cerca del mar podríamos logarlo,
que el mar se aleje, que el Sol no se vaya, y que la luna rece.
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domingo, 3 de abril de 2011

Dos tazas de café vacías.

Medio sueño por delante, cuatro lágrimas por detrás. Dos amaneceres tempranos, y alguien que grita en el silencio: "ya no puedo más".
No hay leyes, no hay leyendas, ni moralejas, ni el más sabio sabe explicarlo, es cerrar los ojos y llorar. Y en la más negra oscuridad, verlo todo con claridad. No quiero ver el final, cojo mi maleta, y no vuelvo más.
Y todo por unos simples números azules. Por una sonrisa falsa, y un frasco lleno de mentiras.
Tan solo es un sueño, y, como su nombre indica, no se cumplirá, dijo una voz dulce y comprensiva.
Nadie me avsó de que el dolor iba a ser mi rutina, nadie me avisó, de que un sueño, iba a doler.