sábado, 1 de enero de 2011

El ángel ha caído.

Ha desaparecido, no está, no hay ángel, pero tampoco hay demonio.
Se pasea a la mañana, duerme por la noche, y a la madrugada mata gritos.
Busco y le temo.
No descansare, no, el no ocupa ese lugar, el no me recuerda, el no extraña, el no entiende.
No veo una luz, no veo colores, y esa cuesta, ella, no puedo.
Derrúmbate ya, porque la guerra no termina, búscale, no le encuentro, lo necesito, Sol dile que no le encuentro, dile que le necesito, pero díselo despacito.
Le dije que se fuera, le dije que abandonara el dolor, le llame inútil, perdí las ganas, perdí el corazón, perdí el suelo donde derrumbo.
Hoy no duerme, Hoy no duermo, Hoy no puedo, Mañana lloro, Pasado me congelo.
Corre, ya te has alejado, ya estás libre, no hagas ruido, no me despiertes, a lo mejor ya no te sonrío.
Ya no comparto nada contigo.
Tal vez te vea en la gran vía, tal vez no me saludes, tal vez no quieras seguir mi camino.
Vuelve para levantarme, soplarme las lágrimas y apretarme el corazón.
Mañana no quiero reproches.
 
Paula.

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