martes, 7 de diciembre de 2010

4745 mañanas.

Si, ahora puedo reconocer que tengo miedo a crecer, tengo miedo a ser mayor, a no poder controlarme a mi misma, a ser monótona, a peder mi inmadurez y mis gnas de ser igual.
Tengo miedo a no ser una niña a ser una adulta con responsabilidades, deberes y aburrimiento, ¿Porque crecemos?
Quiero que esta vida tan bonita, que no espera ser mayor no quiebre, no acabe.
Tampoco queda tanto para que las responsabilidades caigan en mi, para que mi vida sea ajetreada, llena de quejas y preocupaciones por las arrugas.
Y cuando eres mayor, los sueños son iguales, o cambian, las miradas expresan la grandeza o son las palabras, comparas el físico o la sonrisa, puedes dar los mismos besos o das más silencios.
Y la vida no espera, pero ya no será un juego, será una prueba que tengas que superar, algo que te da, pero tambien te quita, roba y quema, te hace llorar y no sabes si es mia o tuya.
Perdí el control de los dias que me quedan para que el puzzle de princesas se complete, para que se renueven las paredes y para que tiren el baúl de los juguetes.
Y ahora me pinto, me peino, me pongo los tacones, me compro un coche, me echan del trabajo, me caso, creo una personita, dos o tres, me jubilo, cuento hasta tres y se acabo el guión.
El tejado donde pienso esta saturado, al fin encontre la respuesta de como caminar, respirar y oir los látidos.
La vida es bella, pero con monstruos que la manchan, aun asi no quiero despertarme y verme una cana o un surco en mi piel.
No quiero que el fin llegue, que la caja se cierre ni que pertenecer a la tierra.
Paula.

El tiempo no para pero la sonrisa se atrasa.

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