viernes, 26 de noviembre de 2010

Siempre he querido un hada madrina.

Un hada madrina, de esas tan buenas que estan siempre ahí y te dan consejos.
Tan solo con tocarme con tu varita magica, se escapa de mi boca una carcajada, o una sonrisa aparece en mi cara, o mi corazon desborda de felicidad.
Le robaremos a Campanilla sus polvos magicos, nos los echaremos por encima, iremos volando al Pais de Nunca Jamas, y le diremos a Peter Pan que nosotras tampoco vamos a crecer nunca.

Desde pequeña siempre he querido tener un hada madrina, pero ya no me puedo quejar, porque ya la tengo.

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