lunes, 8 de noviembre de 2010

Cuéntame una historia.

Había una vez una pequeña ciudad en la que nació una niña llamada Paula.
A Paula la gustaba jugar a princesas, y la encantaban los cuentos en los que habia brujas muy malas.
Unos diez meses después del nacimiento de Paula, nació otra niña, Lara, a la que le gustaba ponerse las botas de tacón de su madre y los cuentos de princesas que tuvieran el vestido rosa.
Poco a poco, fueron creciendo, madurando, cambiando de gustos...
Puede que alguna vez se vieran en el parque, porque vivían en el mismo barrio, pero cada una iba a un colegio distinto.
Cuando Paula cumplió nueve años, sus padres decidieron mudarse a la otra punta de la ciudad, de manera que era prcticamente imposible que se vieran.
Cuando ambas tuvieron doce años se cambiaron de colegio, sin conocerse, sin saber bien lo que iban a encontrar, o mejor dicho, que lo que iban a encontrar, acabaría siendo lo más importante.
Acabaron en la misma calse, pero cada una tenía sus amigas, y, en fin , no querían sustiuirlas.
Pero por unas cosas o por otras, poco a poco, acabaron sustituyéndolas.
Se fueron uniendo cada vez más, y acabaron siendo inseparables.
-Oye, y ¿cuándo acaba esta historia?
-No acabará nunca.
-¿Nunca dirán y colorín colorado este cuento se ha acabado?
-No, esta historia no tendrá fin.
-Ah, vale. Y ¿Cómo se llama esta historia?
-La Historia más bonita.


Lara.

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