domingo, 7 de noviembre de 2010

Algodón dulce como nubes y pica pica como las estrellas.

Escuchando los latidos de la vida, su voz, tan temida y tan amada.
Andares de la esperanza, con ellos soñaba, que se acercaban a mi.
Sueños de papel pintados con colores llamativos y al despertar oir a mi destino, mi fiel amigo.
Nadie quiere a la vida como la quiero yo, siguiendo los pasos de la fría arena, pisando las hortigas y comiendo las espinas.
Cada vez más grande, y me hice pequeño mezclando el sol y la luna; el mar y el fuego.
Sola, pude sola y así conseguí crecer.
Seguí grande, pero cada vez más pequeña.
Creció el frio.
Paré.

Paula.

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